Abrir camino: ser mujer, abogada y madre en un sector históricamente masculino
Reflexiones sobre liderazgo femenino, maternidad y ejercicio profesional del derecho en el sector del transporte, uno de los ámbitos históricamente más masculinizados.

"Miradas críticas, herramientas útiles y un compromiso con la realidad."
Hay caminos que no están hechos cuando una llega. Hay que abrirlos y para eso se requiere valor y convicciones.
Hace 17 años comencé a trabajar como abogada en el sector del transporte automotor, un ámbito históricamente masculinizado, donde durante décadas las mesas de decisión, los espacios técnicos y las instituciones estuvieron integrados casi exclusivamente por hombres.
Entrar en ese mundo siendo mujer no fue sencillo. Muchas veces fui la única mujer en reuniones, en discusiones técnicas, en espacios institucionales donde la presencia femenina era, por lo menos, poco habitual. En esos lugares aprendí rápidamente que no alcanzaría con estar. Tendría que demostrar capacidad, criterio y solvencia una y otra vez.
Con el tiempo entendí que eso que muchas mujeres sentimos en ámbitos profesionales altamente masculinizados no es una percepción exagerada ni una cuestión de sensibilidad. Es real.
Las mujeres, muchas veces, debemos esforzarnos más para que nuestra voz sea escuchada. Debemos prepararnos más, trabajar más y sostener con mayor firmeza nuestras convicciones. Y ese esfuerzo tiene un costo.
Hubo momentos muy difíciles en mi recorrido profesional. Momentos de desgaste, de soledad, de dudas y también de incomprensión. Hubo situaciones de tensiones y de dinámicas complejas que forman parte de los espacios donde el poder y las decisiones están en juego. Y se requiere demasiada templanza y coraje para no abandonar.
También es justo decir que en ese camino encontré compañeros nobles, personas que me respetaron, que confiaron en mi trabajo y que muchas veces me apoyaron incluso en momentos difíciles. Muchos de ellos fueron hombres.
Pero aun así, el recorrido no fue fácil. Construir una trayectoria profesional en un sector exigente ya es un desafío importante. Hacerlo siendo mujer implica, atravesar obstáculos adicionales que no siempre se ven desde afuera.
Y ese desafío se vuelve aún más profundo cuando además eliges ser madre.
La maternidad introduce una dimensión completamente nueva en la vida profesional. El equilibrio entre la familia, los hijos, y las propias convicciones personales se convierte en un ejercicio permanente.
Hubo momentos en los que el precio parecía demasiado alto.
Hubo decisiones difíciles. Hubo ausencias y cansancio. Hubo lágrimas que quedaron en silencio. Pero también hubo algo más fuerte que todo eso: la convicción de que el camino tenía sentido.
Mis hijos crecieron viendo ese esfuerzo. Y, de alguna manera, también fueron parte de este recorrido. Hoy puedo decir que todo valió la pena.
Y la verdadera magia empezó a aparecer cuando algo comenzó a cambiar en el sector. Con el tiempo empezamos a encontrarnos más mujeres. Mujeres que conducen camiones o colectivos. Mujeres que enseñan. Mujeres que dirigen centros de formación. Mujeres que trabajan en instituciones, empresas, organismos públicos y organizaciones del transporte.
Entendimos que muchas de las cosas que habíamos vivido no eran una percepción aislada. Nos había pasado a muchas.
Y al compartir esas experiencias apareció algo profundamente valioso: la posibilidad de construir comunidad.
No se trata de confrontar con los hombres ni de excluir a nadie. Se trata de comprender que todos los espacios son más completos cuando incorporan miradas diversas, experiencias distintas y nuevas formas de liderazgo.
Las mujeres no llegamos a estos espacios solo para ocupar un lugar. Llegamos para ampliar la conversación. Para aportar sensibilidad social. Para construir redes de apoyo. Para generar cambios que muchas veces nacen de la experiencia vivida.
Después de 17 años de trabajo en el sector del transporte, puedo decir algo con absoluta convicción: abrir camino nunca es fácil. Pero cuando una mujer se anima a hacerlo, ese camino deja de ser solamente suyo. Empieza a ser también para muchas otras.
Y quizás ese sea uno de los sentidos más profundos del trabajo que hacemos todos los días: no solo construir una trayectoria personal, sino ayudar a crear espacios donde más mujeres puedan desarrollarse, encontrarse y construir comunidad dentro de cada profesión.
Por Dra. Valeria Pardo
Abogada
Pardo & Pardo Asociados |
Secretaria de Fundación ISITRANS
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